top of page
Buscar

Amor a primera vista

  • Contenido Autárquico / Gerry Onel Martínez
  • 30 abr 2017
  • 2 Min. de lectura

Doce años demás

Estas letras rodean mi mente entre ratos, apostaría mi Mahón favorito a que a muchos les pasa igual. Hay cosas imborrables.

De ante mano sabía que lo que se aproximaba al filo de la pared me iba a causar impresión, las pisadas que aplastaban las hojas secas regadas por toda la acera, me advertían de un inminente asombro perpetuado por la tensión. Por varios segundos, sentí un ligero escalofrío que alborotó mi buen comportamiento al punto, que encogí casi de manera súbita mis manos hasta formar un puñado de dedos que denotaba de primera impresión mis gigantescos nudillos. La brisa que sentí en ese momento fue tan desmesurada que me dio lo que en el pueblo de Peñuelas conocemos como: culillo, que es una ligera sensación que hace que te temblequee todo el sistema y hasta hace que te relamas o, que te relambas como también decimos los peñolanos. Por suerte, el susto duró poco y al fin pude ver lo que se acercaba a mí por aquella esquina desolada casi a la media noche. El miedo se esfumó tan rápido como se esfuma una gota de sangre brotando de una piel recién cortada. De un momento a otro, una apatía cálida usurpó con descaro lo que segundos antes había sido miedo y curiosidad. De inmediato, me encontraba cara a cara mirando fijamente los ojos que jamás olvidé. Llevaba años viendo esa imborrable mirada que tenía en alquiler una estadía que hasta con los ojos cerrados habitaba en mí. Fue como transportarme al lugar que siempre recordé, juraría que sentí el mismo olor que sentí la primera vez que estuve allí. Siempre fui un escéptico de la magia, hoy siento devoción por ella. Incluso no hiperbolizo cuando digo con afirmación que la presencia de alguna persona en específico sirve como remedio natural a varios padecimientos. Me dio hasta ganas de orinar cuando por fin pude tener frente a mí a la persona que sin saberlo me enseñó lo que en efecto es el amor a primera vista. Esta vez, llevaba puesta una camisa color oscuro contrario a la camisa azul claro que llevaba en aquella ocasión. Igual se veía radiante. Le tuve en frente y, ni quisiera fui capaz de entablarle conversación hasta que amaneciera, decirle que ya nos conocemos: que sigue igual, quizá con un par de libras de más, preguntarle que si se acuerda de mí. No sabía cómo comenzar a hablarle pero abrí mis ojos bien grandes y acerté lentamente mi cabeza como si le estuviera contestando algo y, noté que hizo un gesto amigable, me sonrió, me soltó un hey y, continuó su marcha como queriéndome preguntar algo aunque se alejaba cada vez más. Yo, por no volver a pasar 12 años sin apreciar aquél rostro atractivo que me rizaba violentamente, le dije: el color azul claro te luce más.

 
 
 
​Sígueme en Facebook
  • Facebook Basic Black

© 2023 por "Lo Justo". Creado con Wix.com

bottom of page