¿Que te muerda o que te mordisquee?
- Contenido Autárquico / Gerry Onel Martínez
- 1 mar 2018
- 2 Min. de lectura
Un domingo del mes de febrero…

Pensaba enviarte una foto pero te he enviado un párrafo. No sé a dónde quiero llegar con todo esto, ni siquiera tengo alguna pretensión. Me nació escribirte y ya. Que no es que te odio pero, hace tiempo no nos escribimos. De hecho, no me parece una mala idea que podamos escribirnos a menudo. Aunque sea por cualquier página social, hay una en específico, que te la pasas subiendo fotos de cuando te recortas, de cuando vas al gimnasio y tal… y la verdad es que te ves mejor que antes.
No sé si últimamente te ha dado con leer, -que no era lo tuyo- pero, quién sabe. Tampoco sé si prefieres hacerlo más en español que en inglés, porque salías con esas palabras que terminan en ¨tion¨ a cada rato. De todas formas, si te animas a leer lo que te envié, que pues… no debía, porque claro, fue una bobada, a lo mejor y te da por contestarme. Que se yo, algo de saludarnos y despedirnos. Una cosa sencilla. Quizá de ahí comenzamos a llamarnos por teléfono. ¨Quién quita¨ como dicen en el barrio.
La foto que te iba a enviar no tenía que ver nada contigo ni conmigo, fue una foto que tiraste con mi cámara. Y de pura casualidad se me ocurrió, que de pronto la foto te traería buenos recuerdos. ¡Y quién sabe si hasta te hace bien! de vez en cuando es bueno recibir detalles. Pienso yo. Que no todo es salir a comer pizza. ¡Qué sudor!
Hablando por teléfono puede ser que hasta nos echemos a reír. Te lo digo, he dado un cambio del cielo a la tierra, ¡deberías verme! Desde hace un tiempo valoro más una conversación que otra cosa. Que ya casi llego al tercer piso. ¿Me explico?
Si es que podemos vernos, porque mi agenda también está apretada, me gustaría que vayamos a comer. Igual yo pago la cuenta, te pido hasta el UBER. Soy muy consiente que entre una cosa y otra terminas la semana con la muerte casi encima. Créeme que te entiendo. Escribo esto, y es como una sensación de que no estoy solo, es una ricura, pareciera que estás aquí. Si me vieras te echas a reír.
Riéndonos quizá nos olvidemos del pasado, quién quita.
Bueno, me despido, no controlo el reloj y se me hace tarde. Espero tener buenas noticias tuyas. No tengas miedo en contestarme, yo no muerdo. Yo mordisqueo.
