Por la ruta playera
- Contenido Autárquico / Gerry Onel Martínez
- 22 abr 2019
- 2 Min. de lectura
Amanece y se cuelan los rayos del sol por mi ventana, todos mis sueños van desapareciendo. Estoy terriblemente desubicado, oh baby prepara algo de café que necesito olvidar una pesadilla.
¿Por qué me siento tan perturbado? Solo me dormí viendo la luna, estaba rosada y muy grande. Creo haberla tocado desde el balcón. Me meto a la ducha y veo tus navajas, son tan filosas como mis venas cuando te ven, oh baby al menos sé que estás conmigo.
Qué desorden, la gente grita desde afuera, también toca sacar la basura, mi teléfono no para de notificarme, hay que alimentar las mascotas. He perdido mi billetera y también mi paciencia. Por favor, quédate mirándome con esa sonrisa, oh baby ya sabes qué debes hacer.

Vayamos a la ruta playera.
La que nos lleva a nuestro lugar favorito, ese que es azul y solitario. Derramemos toda nuestra furia nadando hacia lo profundo, ven déjate hundir con mi mano. Sigamos avanzando juntos, ya casi me falta el aire, aquí abajo me siento vulnerable, todo es tan desesperante, oh baby tendrás que ayudarme a subir.

Lo hicimos, estamos en nuestra superficie, limpios y llenos, sucios y vacíos, así somos; somos cuerpo y alma. Si tan solo pudiéramos escapar de todos los problemas como lo hacemos cuando nos falta el aire allá debajo. Ahora solo sé que siguen existiendo.

Me estoy desesperando, se está poniendo oscuro y ya los cocos no dan agua, estoy sediento.
Oh baby ya sabes qué debes hacer...
Llévame por la ruta playera hasta el acantilado.
...rayos desde aquí arriba se ve cómo el sol necesita escaparse por un rato, míralo como también baja hacia la profundidad del océano. Nos dejará embobados para que la noche acabe con nosotros, no me gustan los momentos oscuros, oh baby qué bien me hace sentirme entre tus brazos.

Nos dormimos y nos despertó el sol, míralo como brilla, no se quedó sin aire, subió para buscarlo, todo es tan hermoso en esta ruta. Por favor, no me saques de tus brazos, sigue respirando en mi oreja. Ni el brillo ni tú me cansan, ya sé que el sufrimiento no es para siempre.

Ya sabemos qué hacer, sigamos por la ruta playera.

En esa donde nos conocimos.
Fin.