top of page
Buscar

¿Qué haces? la pregunta que me jo...

  • Contenido Autárquico / Gerry Onel Martínez
  • 22 jun 2019
  • 3 Min. de lectura

Tengo cero intención de lastimar emociones.

Aunque considerando que las mías se han revolcado con algún tipo de preguntas, mi intención es frenar esa indiscreción.

¨Hola Gerry, espero que te encuentres bien. Pasé a dejarte un saludo, qué buena foto esa. Yo también fui a ese lugar, ¡está genial!¨

Frases como esas. Avemaría.

Esas son algunas formas de saludo que hasta dan ganas de contestar por más ocupado que uno esté. Pero a veces, ni en el más abismal aburrimiento da ganas de leer cuando un desconocido se esmera en saludarte preguntándote que; ¿qué haces? Una forma bien vaga de intentar enterarse de tu vida. Hasta de espiarte. Incluso con gente conocida, me pasa que si quiero, puedo darme el puesto de no contestar esta pregunta cuando alguien desconocido me la escribe.

¿Dónde estás?

Ahora si que se puso intenso. Viene la segundita…

Suponiendo que es de un lugar estupendo, podría yo llegar a escribirle a cualquier persona que me escriba –dónde estoy–, el lugar en el que me encuentro o me encontraba. He quedado maravillado con muchos lugares en los que he tenido que etiquetar su nombre, y hasta me he hecho fotos y, lo he hecho porque siento que todo el mundo debería tener la oportunidad de visitarlo. Suele pasarme, incluso con algunos platos exquisitos por los que he pagado. Pero de que vuela, vuela mi coraje cuando alguien que no conozco me envía un mensaje preguntándome dónde estoy. ¿Se podrá ser más descarado que eso? Sin aterrizar en ninguna bichería, encuentro tan desagradable que me hagan ese tipo de preguntas. O sea, ¡para qué o qué quiere alguien, que yo, le conteste lo que estoy haciendo!

Analiza, toma tu tiempo y dime qué clase de persona educada tiene la osadía de querer saber lo que tú haces, sin importar lo personal–privado que puedas estar haciendo. Simplemente me encolerizo, incluso cuando tengo la deshonra de contestar y hacerle saber a la persona mi enfado. Debería dejarlo en visto y ya. Pero yo me prendo y no hay quién me controle. Adopto ese tipo de actitud que odio en gente creída y me contagio con su opulencia. Y se la dejo caer, le dejo saber mi encabronamiento nada negociable y mucho menos cuando lo toman a chiste y me sueltan algo como: ¨creí que no te enojaría que te preguntara algo tan simple¨. Tamadre, a coger por culo, y más cuando le añaden el regocijo con una risa descarada: ¨hahaha¨. ¡No jodas, que te den! ¨Disculpa, para la próxima solo te saludo¨, ¿perdón? Aún tienes la desfachatez de asegurar que habrá una segunda comunicación entre nosotros. ¡Joder, que te den dos! Es más que sean tres quienes te madreen.

A dónde he llegado, qué limites tan violentos, pero es que es imposible no enfadarme, me choca. Se me frunce el ceño. Y más cuando se toman la palabra y hay otra segunda vez que me saludan. Para esa ya no hay forma de arreglarla, ni felicitándome en mi cumpleaños soy capaz de replicar.

No, no y no. No hay tregua que valga. Eso no tiene arreglo, podría pasar si a mí se me ocurre (como me pasa a veces) aburrirme y hacer la pendejada esa de prestarme para que la gente me haga una pregunta en Instagram. Si tal vez no conocí tu cara, lo más probable te replique qué coños hago en ese momento. Pero créeme que si te reconozco, te bloqueo eternamente.

Así que por favor, si tiene el interés de buscarle conversación a alguien, no sea entrometido.

Gracias. Compártelo si te da la gana.

 
 
 
​Sígueme en Facebook
  • Facebook Basic Black

© 2023 por "Lo Justo". Creado con Wix.com

bottom of page